22/10/16

El ejercicio podría ayudar a las personas que ya tienen pérdida de la memoria

El ejercicio podría ayudar a las personas que ya tienen pérdida de la memoria

Pero los efectos solo duraron el tiempo que continuó la actividad, encontró un estudio

healthfinder.gov

Las personas mayores que tienen problemas de la memoria y del pensamiento podrían obtener un ligero beneficio a partir del ejercicio, sugiere un nuevo estudio.

Las personas que hicieron ejercicio mostraron cierta mejora en una prueba de las habilidades de pensamiento y memoria, en comparación con las que no hicieron ejercicio, encontraron los investigadores canadienses.

"Hallamos que hacer ejercicio aeróbico de intensidad moderada, como caminar a un paso vivo, tres veces por semana mejoró significativamente la función cognitiva en los adultos mayores con problemas de la función cognitiva debido a una enfermedad que afecta a los vasos sanguíneos pequeños en el cerebro", señaló la investigadora líder, Teresa Liu-Ambrose, profesora asociada de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver.

Las personas del estudio tenían un declive mental provocado por el estrechamiento de los vasos sanguíneos en el cerebro, la segunda causa más común de demencia tras la enfermedad de Alzheimer, comentó Liu-Ambrose.

Aunque la mejora en la función mental fue modesta, fue similar a la vista en estudios que evaluaban fármacos para las personas con el mismo problema, dijo Liu-Ambrose. "Pero la diferencia fue menor que la que se considera como la diferencia clínicamente importante mínima", dijo.

"Aunque se necesitan estudios futuros para replicar y confirmar nuestros hallazgos, dados los beneficios bien establecidos del ejercicio, así como el hecho de que hay pocas opciones de tratamiento disponibles para las personas con esta afección, el ejercicio aeróbico parece ser una opción de tratamiento razonable con unos efectos secundarios y un costo mínimos", añadió.

Para el estudio, Liu-Ambrose y sus colaboradores trabajaron con 70 personas con una edad promedio de 74 años que tenían problemas "leves" de pensamiento y memoria.

La mitad de los participantes hicieron clases de ejercicio de una hora tres veces por semana durante seis meses. La otra mitad recibió información sobre el declive mental y una dieta saludable, pero no información sobre la actividad física.

Se evaluó a los participantes al inicio y al final del estudio, y una vez más seis meses después. Las pruebas evaluaron has habilidades generales de pensamiento, las habilidades de función ejecutiva (como la planificación y la organización) y qué tan bien podían manejar las actividades cotidianas. En una prueba de 11 puntos, los participantes del estudio que hicieron ejercicio mejoraron casi 2 puntos, encontró el estudio.

Pero seis meses tras dejar el ejercicio, sus puntuaciones no eran distintas que las de los que no hicieron ejercicio. Y no hubo una diferencia entre los grupos en las pruebas de la función ejecutiva o las actividades cotidianas, añadieron los investigadores.

El ejercicio tuvo otros beneficios, encontraron. Las personas que hacían ejercicio tenían una presión arterial más baja, y también les fue mejor en una prueba sobre la distancia que podían caminar en seis minutos, que mide la salud cardiaca general. Reducir la presión arterial también podría ayudar a evitar el declive mental, porque la hipertensión es un factor de riesgo del deterioro mental, apuntaron los investigadores.

La Dra. Alexandra Foubert-Samier trabaja en el Instituto de Enfermedades Neurodegenerativas de la Universidad de Burdeos, en Francia. Destacó que "este estudio encontró algunos resultados interesantes sobre la práctica de actividades físicas contra el declive cognitivo, pero estudios futuros deben confirmarlo. Hay que tener cuidado con el alcance de estudios como este, aunque es alentador.

Es posible que las actividades físicas protejan del declive mental, pero se necesitan otros estudios para probarlo", dijo Foubert-Samier, coautora de un editorial que acompañó al estudio.

"De cualquier forma, la actividad física es buena para la salud, sobre todo para proteger de los factores de riesgo cardiovasculares", señaló.

15/10/16

¿Estamos aprovechando el ejercicio para aliviar el dolor? No lo suficiente [15-10-16]


¿Estamos aprovechando el ejercicio para aliviar el dolor? No lo suficiente

Una encuesta encuentra que a pocas personas que sufren dolor de cuello y espalda se les receta actividad física

Aunque el ejercicio apropiado puede ayudar a las personas a gestionar y aliviar el dolor crónico de cuello y espalda, un estudio reciente muestra que los profesionales de salud tal vez no lo estén recetando tan frecuentemente como deberían.

A menos de la mitad de casi 700 personas encuestadas (todas habían consultado a un médico, quiropráctico o fisioterapeuta en el año anterior por dolor crónico de espalda o cuello) se le había recetado ejercicio, encontró el estudio.

Los resultados, basados en una encuesta telefónica llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, mostraron que los que recibieron indicaciones para hacer ejercicio tenían casi el doble de probabilidades de haberlas recibido de un fisioterapeuta que de un médico o quiropráctico. Sin embargo, casi la tercera parte de los pacientes de los fisioterapeutas no recibieron una indicación de ejercicio.

Aunque la mayoría de los encuestados afirmaron haber consultado a un médico, los médicos recetaron ejercicio a apenas el catorce por ciento de ellos. Sin embargo, algunas personas fueron referidas por sus médicos a sus fisioterapeutas, quienes al final recetaron ejercicio, según la encuesta.

Las mujeres, las personas con un mayor nivel de educación, y los que recibieron compensación del trabajador fueron más propensos a haber recibido indicaciones de ejercicio, encontró la encuesta.

"Considerando la evidencia actual sobre la eficacia del ejercicio, estos hallazgos demuestran que el ejercicio se está subutilizando como tratamiento para el dolor crónico de espalda y cuello", escribieron los autores.

Los hallazgos aparecen en la edición de febrero de la revista Arthritis Care & Research.

Los autores sugirieron que estudios futuros evalúen las barreras que impiden que se recete ejercicio.

12/10/16

6 ejercicios que mejoran su salud mental

6 ejercicios que mejoran su salud mental

Las personas se sienten motivadas a hacer ejercicio regularmente porque tienen más energía durante todo el día y la memoria se agudiza. ¿Qué ejercicios debería incorporar a su rutina para mejorar su salud mental?

vanguardia.com.mx

El ejercicio no sólo es fantástico para el cuerpo sino que también es una manera eficaz de mejorar la salud mental. El ejercicio realizado regularmente tiene un impacto significativo sobre la ansiedad, el estrés y la depresión. Además, no sólo se sentirá con mejor ánimo sino que también dormirá mucho mejor.

Independientemente de la edad que tenga, el ejercicio puede tener un efecto positivo en su vida. Por otra parte, no tiene que ir al gimnasio religiosamente para sentir los efectos del ejercicio regular.

Una cantidad moderada de ejercicio regular puede servir de herramienta para estar en forma sintiéndose fantásticamente bien. Hasta puede crear un régimen de actividad física para toda la familia.

Las personas se sienten motivadas a hacer ejercicio regularmente porque tienen más energía durante todo el día y la memoria se agudiza. Por eso, en cuanto adquiera una rutina, le encantará adoptar un programa de ejercicio regular.

¿Qué ejercicios debe incorporar a su rutina para mejorar su salud mental?


1. Jugar al aire libre


Habrá observado, quizá, que jugar con los niños afuera o trabajar en el jardín lo/la hace sentir bien. Esto se debe a que una dosis saludable de sol estimula los niveles de serotonina, que es importante para mejorar la salud mental.
Agregue algo de movimiento y se sentirá aún mejor. No tienen por qué ser los ejercicios normales que hace en el gimnasio. Puede incluso simplemente jugar afuera con los niños y realizar una buena actividad física.


2. Rebotar


Si tiene un trampolín en el patio, aprovéchelo y rebote con los niños. Si hace algunos rebotes, puede obtener algunas endorfinas y oxígeno para el cerebro.


3. Salir a caminar


Caminar es otro ejercicio simple que puede hacerlo/la sentir bien. Tal vez no lo haya notado, pero caminar es un ejercicio aeróbico que no le costará ni un centavo.

Puede empezar con distancias pequeñas y luego aumentarlas a medida que empiece a sentirse mejor.


4. Comenzar a correr

Los ejercicios cardiovasculares son buenos para combatir la depresión sin medicación. Si está dispuesto o dispuesta a avanzar al nivel siguiente, correr es una buena actividad con buenos resultados. Pero primero, consulte a su médico para ver si correr es una buena opción para usted.
Correr 20-30 minutos la mayoría de los días de semana, tendrá un impacto significativo en su bienestar emocional.

La euforia que suele asociarse a esta forma de ejercicio es generada por la liberación de endorfinas en el cerebro como respuesta a la actividad física continua.


5. Levantar pesas

El entrenamiento de fuerza también puede mejorar su salud mental porque tiene que ver con un control que requiere atención completa.

Tiene la ventaja de que también se pueden ver los beneficios físicos de levantar pesas, de modo que potenciará su buen ánimo.

Si nunca lo ha hecho, es buena idea acceder a alguna ayuda profesional y empezar lentamente.


6. Hacer Tai Chi o yoga


El Tai Chi y el yoga involucran movimientos lentos y conciencia, lo cual puede mejorar su flexibilidad y su ánimo.

No trate, empero, de practicar solo/sola porque hay una buena chance de lastimarse si no se realizan las posturas como corresponde. Incorpórese a una clase en su vecindario y comience a practicar estas tradiciones orientales con gente de mentalidad afín.

9/7/16

El ejercicio es casi tan adictivo como la heroína [9-7-16]


El ejercicio es casi tan adictivo como la heroína
  • Corredores forzados a disminuir su entrenamiento podrían deprimirse
  • El ejercicio produce la liberación de sustancias químicas adictivas

Los corredores a ultranza que no pueden tolerar faltar a una práctica podrían estar enganchados de forma similar a la adicción a la heroína, según un nuevo estudio realizado con ratas.

La reconocida “excitación del corredor” podría ser la culpable: los corredores humanos necesitan incrementar las distancias que recorren para sentir esa euforia, afirman expertos.

Si esos corredores son forzados a parar, pueden mostrar señales de depresión. Tales “síntomas de abstinencia” han llevado a los investigadores a teorizar que durante el ejercicio el cuerpo libera naturalmente sustancias químicas adictivas.

Anorexia atlética. A explorar esa idea se dedicó un equipo de investigadores encabezado por Robin Kanarek, en la Universidad Tufts, en Massachusetts.

El grupo dividió ratas de laboratorio en dos tipos de jaulas: con ruedas para correr, y sin ellas.

Durante siete días, ratas masculinas y femeninas expuestas a ruedas de ejercicio incrementaron naturalmente el tiempo que pasaban corriendo.

Esto no fue sorprendente: se sabe que, con el paso del tiempo, las ratas incrementan constantemente su uso de ruedas para correr, afirma Kanarek, cuyo estudio apareció en la emisión de agosto de la revista Behavioral Neuroscience.

Al noveno día, las ratas activas y las sedentarias fueron divididas en grupos. Luego de haber tenido comida disponible en todo momento, más o menos a la mitad de las ratas activas se les comenzó a dar una sola porción alimenticia diaria exclusivamente durante una hora.

Eso ocasionó “anorexia atlética” en las ratas corredoras restringidas en alimentos: incrementaron drásticamente su ejercicio y comenzaron a perder peso.

En humanos, la anorexia atlética puede ser un desorden mental grave que hace que los que la padecen se ejerciten compulsivamente para perder peso.

Abstinencia. Kanarek se preguntó si la condición de anorexia es causada por la activación de las mismas vías químicas que crean la adicción narcótica.

Para investigarlo, ella y su equipo inyectaron a todas las ratas con naloxona, componente químico a menudo utilizado para ayudar a los drogadictos a recuperarse.

Al ser inyectado en humanos adictos, el medicamento induce síntomas de abstinencia que incluyen contorsiones, rechinido de dientes y movimientos como de tragar algo.

Kanarek hizo que observadores ajenos al experimento anotaran el comportamiento de las ratas. Encontraron que las ratas que más corrían mostraban el mayor grado de síntomas de abstinencia, mientras que las ratas que no tenían acceso a las ruedas de ejercicio tenían menos síntomas.

¿Rehabilitación para corredores? Kanarek no está preocupada con la adicción masiva al ejercicio en la gente. “A pesar de que vimos síntomas de abstinencia con naloxona en ratas activas, estos no fueron tan graves como los vistos típicamente durante la abstinencia de morfina, lo que sugiere que el ejercicio no es tan adictivo”, destaca.

Lo que es más, los efectos adictivos del ejercicio podrían utilizarse positivamente. “Creemos que un lado bueno de nuestros descubrimientos es que el ejercicio podría ser una forma de ayudar realmente a la recuperación de los adictos a las drogas”, agrega. © 2009 Nature News

6/7/16

Haga ejercicio diario para tener una buena salud física y mental

Haga ejercicio diario para tener una buena salud física y mental

laprensa.hn.-SAN PEDRO SULA.

Después de una larga jornada de trabajo o estudio, se debe hacer una pausa para “vacacionar”, despejar la mente y compartir en familia.

Sin embargo, no puede dejar de lado un punto fundamental que figurará como el complemento perfecto para mantenernos saludables y de buen humor, se trata de la actividad física.

Realizar ejercicio es la mejor forma para desintoxicar la mente saturada de estrés, el cual impide pensar, empobrece la memoria y hace que nuestra atención pierda flexibilidad.

El deportólogo José Reinhart explica que existen tres hormonas que se liberan cuando una persona realiza actividad física, las cuales son la adrenalina, serotonina y endorfinas; por eso el tiempo que usted dedique a ejercitarse se convertirá en la mejor y la más barata medicina para vivir con gozo cada día.


Movimientos. P


uede hacerlo en cualquier lugar. Además es un momento para aprovechar con su familia o para hacer actividades al aire libre como andar en bicicleta, nadar o bien, realizar caminatas en la montaña.

“Para que este reto sea viable, usted debe comenzar a hacer esos cambios de forma paulatina, es decir, nada va a lograr con exagerar en las actividades como cargar cajas muy pesadas, si en los próximos días no lo va a realizar más, por eso mida sus fuerzas y determine qué cosas quiere y puede hacer” explica Reinhart. Es cambiar su rutina para ejercitarse.

Estudio La Universidad de Harvard demostró que caminar una hora diaria mejora el rendimiento laboral, autoestima, salud mental.

Podrá prevenir la diabetes, obesidad y hipertensión, males que son enfermedades en aumento

Consejos

1. Programe actividades con más pausas activas, un ejemplo cuando vaya a parquear su vehículo, elija los espacios más distantes.

2. Consuma alimentos y bebidas con moderación, evite los excesos para que puedan mantener un peso saludable.

3. Mantenga un equilibrio en su alimentación que contenga todos los grupos. Y tenga una buena hidratación diaria.

15/6/16

Un estudio señala que el ejercicio protege contra la osteoporosis [15-6-16]


Un estudio señala que el ejercicio protege contra la osteoporosis

Las mujeres que practicaron deportes en los que debían sostener peso, como nadar, tenían más densidad ósea en la menopausia

Un estudio reciente señala que hacer ejercicios en los que se soporte peso durante la adolescencia podría ayudar a las mujeres a mantener la fortaleza ósea en la edad avanzada.
Publicado en línea el 22 de diciembre en la revista British Journal of Sports Medicine, el estudio japonés sacó sus conclusiones examinando los hábitos de ejercicio de 46 mujeres posmenopáusicas cuando eran adolescentes, que ahora tenían al menos 52 años.

Las mujeres que habían realizado ejercicios en los que debían sostener peso que eran de bajo impacto, como nadar, cuando eran jóvenes, tenían significativamente más contenido mineral óseo tanto en la columna como en el fémur. Las demás mujeres del estudio habían practicado deportes de mayor impacto en su juventud en los que se corría o se saltaba, como el voleibol o el tenis, o ningún deporte en absoluto.

Los que estaban en el grupo que sostenía peso también tenían áreas mayores en el hueso femoral exterior, lo que podría ayudar a protegerlas de las fracturas durante la presión de los movimientos, como agacharse.

Como ninguna de las mujeres que tenían los huesos más fuertes participaba en programas de ejercicio en los que soportaban peso durante el estudio sobre densidad ósea, los autores de la Universidad de ciencias médicas Suzuka sugieren que hacer ejercicio en la juventud les ayudó más de cuarenta años después.
 

7/5/16

Nueve claves para realizar actividad física [7-5-16]


Nueve claves para realizar actividad física
 
Todo lo que hay que saber para estar en forma sin dañar la salud

 ¿Una actividad debe dejarnos sin aliento para ser considerada ejercicio físico? ¿Realmente debemos realizarla media hora por día? ¿Son los aparatos una buena manera de mantener el corazón sano? Estos son sólo algunos de los dilemas que muchos de nosotros enfrentamos cuando decidimos la mejor manera de ejercitarnos. La buena noticia es que los científicos están ampliamente de acuerdo en cuáles son las mejores estrategias para estar en forma, sólo que no han sido demasiado eficaces en contarnos todo lo que descubrieron.
"No hicimos un buen trabajo al producir una gran cantidad de investigaciones e interpretar el significado que los resultados tienen para la gente que trata de mantenerse en forma", admitió Simon Marshall, especialista en psicología del deporte de la Universidad de California (Estados Unidos).

Ya sea por falta de información o porque algunos somos simplemente perezosos, la mayoría de nosotros no hacemos suficiente actividad física. Un estudio que acaba de realizarse en el Reino Unido reveló que apenas que apenas un tercio de los adultos cumplen con las metas recomendadas de actividad física.

Aunque todos sabemos que ejercitarse es bueno, sólo recientemente se estableció cuán importante es para la salud. A comienzos del siglo XX, los ataques al corazón comenzaron a aumentar sin pausa, especialmente en Occidente, y se los consideró una nueva y siniestra epidemia.

Hoy, se piensa que hay varias explicaciones para eso: desde la disminución de las enfermedades infecciosas, lo que permitiría que los infartos lleven la delantera, hasta los cambios en la sociedad que hacen que el estilo de vida sea menos saludable.

Una visión clave de la importancia del estilo de vida proviene de un estudio en 1953 sobre los choferes del transporte público de la ciudad de Londres. En ese entonces, además de conductores, los "colectivos" tenían boleteros. La mayoría de los vehículos tenían dos pisos, por lo que ellos pasaban gran parte del día subiendo y bajando las escaleras.

El estudio demostró que los vendedores de boletos sufrían la mitad de los infartos que sus colegas, los choferes. "Ese fue el primer indicio de que esta atemorizante epidemia podía estar ligada a la manera en que vivimos", afirmó Jerry Morris, epidemiólogo del Consejo de Investigaciones Médicas del Reino Unido y que lideraba el estudio publicado en The Lancet .

A partir de entonces, cientos de estudios confirmaron los beneficios del ejercicio para los sistemas orgánicos, incluido el cardiovascular. Las enfermedades que se pueden prevenir con la actividad física incluyen el accidente cerebrovascular, el cáncer, la diabetes, los trastornos hepáticos y renales, la osteoporosis y hasta algunos mentales, como la demencia y la depresión.

Entonces, ¿cómo debería hacer ejercicio? Bueno, a continuación están las nueve claves con las últimas evidencias disponibles, que, de paso, destierran algunos mitos. Léalas y decida por sí mismo.

1. ¿Qué actividad se puede considerar ejercicio?

La recomendación es realizar 150 minutos semanales de ejercicio de intensidad moderada. Aquí, la trampa está en qué significa "moderada".

Medir la intensidad de una actividad contando los latidos del corazón es anticuado. Hoy, la medida preferida es la tasa metabólica, que se mide en unidades llamadas equivalentes metabólicos o MET. Es la cantidad de calor que emite el cuerpo por metro cuadrado de piel durante una actividad y se obtiene al dividir la energía que necesita cada kilo/hora de ejercicio por la energía que necesita el cuerpo en reposo. El ejercicio es moderado cuando está entre 3 y 6 MET (ver infografía).

Para medir la tasa metabólica hay que calcular el consumo de oxígeno en un laboratorio, pero también se puede averiguar el MET promedio para la actividad elegida en el llamado The Compendium of Physical Activities , que se puede consultar en Internet.

Allí, hasta el golf alcanza 4,5 MET si se recorre a pie todo el campo o un MET menos si se usa el carrito. Tocar la flauta demanda 2 y la batería, 4 MET. Caminar consume entre 2 y 12 MET, según la intensidad. "Es moderada cuando los latidos aumentan, pero la persona puede hablar normalmente", explicó Fiona Bull, codirectora del Centro Nacional de Actividad Física y Salud de la Universidad de Loughborough, en Inglaterra.

Para la mayoría, 3 MET equivale a cien pasos por minuto, por lo que sólo se necesitaría un podómetro y un reloj para medirlos. Marshall sugiere elegir una camino que se haga a pie habitualmente (al trabajo o a hacer las compras) y mida con el podómetro la cantidad de pasos.

2. ¿Cuánto ejercicio y con qué frecuencia hay que realizarlo?

Media hora de ejercicio moderado por lo menos cinco veces por semana era lo que se requería para estar en forma. Si uno apunta a 150 minutos semanales, puede dividirlos como mejor lo desee. "No hay evidencias firmes de que hacer 150 minutos en cinco días sea mejor que hacerlos en tres o cuatro", dijo el investigador Simon Marshall, de la Universidad Estatal de San Diego (EE.UU.).

Otra pregunta es acerca del período más breve en que vale la pena hacer ejercicio. Las últimas evidencias sugieren que tres series de 10 minutos por separado son tan buenas como 30 minutos seguidos.

3. ¿Cómo podemos saber si estamos en forma?

Estar en "forma" se refiere habitualmente al buen estado aeróbico o cardiorrespiratorio, lo que se reduce a la efectividad del cuerpo para enviar oxigeno a las células musculares.

Si uno es más activo, el cuerpo sufre cambios que producen un buen estado aeróbico. Las fibras musculares crecen y tienen más vasos sanguíneos. En las células musculares crece la mitocondria, que libera energía de la glucosa.

El corazón también cambia. Estudios por imágenes muestran que el corazón de un atleta es muy distinto al de una persona sedentaria.

La mejor forma de conocer el estado aeróbico es medir el consumo máximo de oxígeno (VO2 max) que se puede lograr en una sesión de ejercicios que aumente gradualmente su intensidad. Cuanto mayor es el VO2, mejor será su condición aeróbica. Pero también se puede medir con alguna de las "calculadoras" disponibles en Internet; antes, hay que registrar el tiempo que lleva caminar 15 cuadras, la frecuencia de los latidos, la edad, el sexo y el peso.

4. ¿Es realmente necesario hacer aparatos?

Si se mira alrededor en cualquier gimnasio, quizá la conclusión sea que si no se ejercita con aparatos no se está haciendo un ejercicio completo. Pero, ¿es verdad eso?

Varios estudios sugieren que existiría una relación entre la fuerza muscular y la mayor expectativa de vida, pero en los últimos años esos resultados fueron cambiando al tenerse en cuenta los efectos de un buen estado aeróbico. Ahora, los expertos aseguran que tanto la fuerza como el estado aeróbico contribuyen independientemente con nuestra salud.

Y la actualización en 2007 de las recomendaciones del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte agregaron dos sesiones de entrenamiento muscular por semana con 10 repeticiones de diez ejercicios para todos los grandes grupos musculares.

5. Hacer jogging, ¿nos puede matar?

El riesgo de sufrir un infarto aumenta durante los ejercicios intensos, ya sea trotar o palear nieve. Pero la gravedad de ese riesgo depende mucho de cuán acostumbrado se está en esa actividad. Para alguien fuera de entrenamiento, el riesgo puede ser 100 veces mayor que en reposo. Para en alguien que corre cinco veces por semana, apenas se duplica. Lo mejor es hacerse un examen médico a partir de los 35 si no está acostumbrado a realizar actividad física.

Aun así, las evidencias demuestran que si bien el riesgo de infarto aumenta, su efecto protector se mantiene de día y noche. "Se está mucho mejor ejercitándose que preocupándose sobre los riesgos al corazón por hacerlo", afirman los expertos.

6. ¿Es más fácil estar en forma para unos que para otros?

Un buen nivel de estado físico no depende sólo de la actividad física elegida, sino también de cómo el organismo responde a ella. Y eso está mayormente determinado por los genes.

Un estudio en los 90 en los Estados Unidos y en Canadá sobre 481 personas sedentarias, pertenecientes a 98 familias, demostró que muchos mejoraron notablemente con un programa de 20 semanas de ejercicios aeróbicos, pero uno de cada diez no tuvo mejoría alguna en su capacidad aeróbica. Se descubrió que eso se debía a los genes. Aun así, también les había disminuido la presión, el colesterol y el diámetro abdominal.

7. ¿Se puede estar gordo y tener un buen estado físico?

Esta es, hoy, una de las preguntas que más debate la ciencia. El doctor Steven Blair, de la Universidad de Carolina de Sur (EE.UU.), es uno de los que no aceptan lo que a primera vista parecería de sentido común, es decir que estar gordo significa no tener un buen estado físico.

Nadie niega que existe una relación negativa entre el sobrepeso y la aptitud aeróbica. Pero un estudio en 2007 demostró que sólo un tercio de las personas con sobrepeso y la mitad de las personas con obesidad moderada no estaban realmente en forma. El equipo de Blair concluyó que la medición del buen estado físico, es decir la capacidad de enviar oxígeno a los músculos, no tiene nada que ver con la cantidad de tejido graso en el organismo.

Durante los 12 años que duró el estudio, el riesgo de muerte de los participantes estuvo más ligado con esa capacidad aeróbica que con el sobrepeso. Esto es importante porque aunque a muchos les cuesta peder peso, podrían estar más sanos si hacen más ejercicio.

8. ¿Se necesita beber mucho líquido durante la actividad física?

Todos conocemos la importancia de mantenerse hidratado. De hecho, ya sea una botella de agua o alguna bebida deportiva, los atletas y las chicas en los gimnasios rara vez no tienen alguna fuente de líquido a mano.

El consejo habitual es beber más mucho más allá de lo que la sed manda para combatir la deshidratación y tener un buen rendimiento. Pero, en general, eso no es así y, además, sólo rara vez beber más puede ser fatal.

La hiponatremia asociada con el ejercicio es una condición peligrosa que afecta a las personas que beben tanto que el nivel de sodio en sangre baja demasiado. Eso hace que el exceso de líquido llegue hasta los tejidos cerebrales y cause inflamación. Los síntomas son náuseas, vómitos y confusión. Los maratonistas, que tienden a beber más durante las horas que les lleva completar la carrera, son un grupo de riesgo (más las mujeres que los hombres).

Por eso, los expertos aseguran que lo que hay que hacer es satisfacer la sed. "La forma más fácil de bajar el rendimiento es beber de más y no de menos", afirmó el doctor Tim Noakes, director de la Unidad de Medicina del Deporte y Ciencias del Ejercicio de la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

9. ¿Qué pasa cuando aparecen las lesiones?

Los dolores musculares y los esguinces de tobillo son dos de los riesgos de practicar deportes o de hacer ejercicio. A veces es difícil saber si hay que hacer reposo, ir al médico o soportar el dolor.

Si quiere empezar una actividad no se desanime por algunos dolores los primeros días porque son normales. Pero, "si se convierten en algo muy molesto, hay que tomar un descanso o preguntar si la técnica utilizada es la correcta", aconsejó el traumatólogo John Tanner, de la Clínica Bupa, en Londres.

Al retomar el ejercicio, un dolor fugar no debe ser motivo para detenerse. El dolor puede volver al terminar el ejercicio o a la mañana siguiente, "pero no es malo si se va a los 5 o 10 minutos", dijo el traumatólogo Martyn Speight, de la Clínica Wharfedale, en Leeds, Reino Unido.

En cuanto al esguince de tobillo, se puede reducir el riesgo de sufrirlo con algunos ejercicios caseros sobre una tabla de equilibrio.

28/4/16

El ejercicio ayuda a reducir las caídas en jóvenes y mayores

  
El ejercicio ayuda a reducir las caídas en jóvenes y mayores

Investigadores encontraron que dos horas de actividad aeróbica por semana reducen el riesgo

El ejercicio regular reduce el riesgo de caídas en jóvenes y mayores, según un estudio reciente.

Las caídas son un importante riesgo en EE. UU., pues unas 19,000 personas mueren por su causa cada año y se calcula que ocho millones buscan tratamiento en las salas de emergencia anualmente.

El efecto protector del ejercicio fue documentado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh, que analizaron datos de personas que participaron en el Estudio longitudinal del Centro de aeróbicos . La encuesta preguntaba si las personas se habían caído el año anterior, y si era así, qué estaban haciendo al caerse.

Los participantes también tomaron una prueba de caminadora y respondieron a preguntas sobre cuántos minutos de ejercicio aeróbico hacían por semana.

El veinte por ciento de los 10,615 participantes de 20 a 87 años de edad reportó haberse caído el año anterior. De éstos, el quince por ciento se cayó mientras caminaba.

En general, la gente necesita unas dos horas de ejercicio por semana para reducir el riesgo de caídas, encontraron los investigadores.

Las mujeres tenían 2.8 veces más probabilidades que los hombres de caerse mientras caminaban, pero los niveles de aptitud física de las mujeres parecían hacer poca diferencia. Sin embargo, en los hombres los niveles de aptitud física parecían importantes. Los hombres que tenían niveles bajos de aptitud física eran 2.2 veces más propensos a caerse que los que tenían altos niveles.

"Nos sorprendió que la aptitud y la actividad físicas parecen tener una relación más firme con las caídas relacionadas con caminar entre los hombres que entre las mujeres", apuntó en un comunicado de prensa del Centro para el Progreso de la Salud la autora principal, la Dra. Kristin Mertz, del departamento de epidemiología de la Universidad de Pittsburgh.

Aunque las caídas son la principal causa de lesiones entre las personas a partir de los 65, los investigadores también encontraron que la gente joven se cae tanto como los mayores.

"No nos sorprendió que las personas mayores de 65 años no tenían más probabilidades de reportar caídas que las más jóvenes, dado que la gente más joven tiende más a participar en actividades más arriesgadas, como estar de pie en una escalera, correr y jugar deportes", apuntó Mertz.

El estudio aparece en las ediciones en línea e impresa de julio de la revista American Journal of Preventive Medicine.

14/4/16

Cuál es el riesgo de hacer deporte sólo el fin de semana [14-4-16]


Cuál es el riesgo de hacer deporte sólo el fin de semana

Son conocidos como los "guerreros del fin de semana": personas que tras pasar la semana inactivos físicamente son capaces de transformarse en sólo dos días en Bolt, Messi, Nadal y Phelps. Pero ¿hasta qué punto es peligroso?

Los que hacen ejercicio sólo el fin de semana se exponen a un mayor riesgo de lesiones en el aparato locomotor y en el sistema cardiovascular.

Están los futbolistas, los maratonistas, los "tiburones" de la playa o los que devoran kilómetros en bicicleta. Pero hay muchos más, y el fondo y la forma pueden variar hasta niveles impensables.

Son los llamados "guerreros del fin de semana", término que busca definir a aquellas personas que tras pasar una semana laboral inactiva físicamente, se vuelcan a hacer toda clase de ejercicios y deportes en sólo dos días.

El problema es que estas personas no son pequeños atletas en proyección, sino que suele ser gente con un estilo de vida cargado de compromisos de lunes a viernes, por lo que es en el fin de semana cuando pueden dedicar parte del tiempo libre a mover los músculos.

"Definitivamente no es ideal", dijo a BBC Mundo el doctor Camilo Azar, médico traumatólogo deportivo de Clínica MEDS y miembro de la Sociedad Chilena de Medicina del Deporte (Sochmedep).

"Quienes lo hacen así se exponen a un mayor riesgo de lesiones en el aparato locomotor y en el sistema cardiovascular. Tampoco logran todos los beneficios que se esperan de una actividad física más permanente".


Acciones temerarias

Lejos de cumplir con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de hacer unos 150 minutos de ejercicio a la semana, lo que motiva a los "guerreros del fin de semana" no es sólo mejorar el estado de forma, sino revivir en la memoria viejos tiempos de gloria.

El detalle es que nuestro cuerpo no está preparado para volver a hacer el crucial gol marcado en la infancia o para acelerar en los últimos metros con el objetivo de cruzar la meta en primer lugar, como en la carrera del colegio.

"Se agrega el factor adicional de que quienes así lo hacen muchas veces actúan en forma algo temeraria, intentando realizar en poco tiempo lo que no han logrado en la semana", advirtió Azar, añadiendo que "el entusiasmo los lleva a sobrecargar y muchas veces sobrepasar los limites fisiológicos, y por lo tanto se exponen mucho más a la posibilidad de lesión".

En México, por ejemplo, un informe del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) resaltó que 8 de cada 10 personas limitan su actividad física a unas horas los sábados y domingos, costumbre que deja en evidencia la escasa preparación física que tienen.

Los deportes en equipo o en compañía suelen ser más competitivos que los ejercicios individuales.

De no tener cuidado es posible que se llegue a sobrecargar el sistema cardiovascular, que puede presentar cuadros clínicos severos.


Explosivos

El doctor del centro especializado en medicina deportiva Clínica MEDS describió que un organismo que pasa de una semana sedentaria a un fin de semana activo "se encuentra en forma brusca y sin preparación bajo un estrés sistémico".

El entrenamiento intervalo puede ser beneficioso para el organismo, pero no es apto para todo tipo de persona.

"Según cómo lo realice, la persona puede terminar por enfermar más que servir como un fomento para la salud".

Uno de los factores que suele determinar la intensidad en el ejercicio es si se lleva a cabo de manera colectiva -exige más esfuerzo y se genera un ambiente más competitivo- o individual, que permite regular mejor el ritmo según la capacidad del organismo.

Sin embargo, no todo es negativo.

Pese al mayor riesgo de lesiones musculares o de articulaciones, hacer un trabajo físico de alta intensidad puede aportar beneficios a la salud similares a los que se logran con sesiones de más larga duración a una intensidad aeróbica moderada.

Este tipo de ejercicio, descrito en el sitio oficial del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), se conoce como el entrenamiento intervalo de alta intensidad o HIIT, que es en sí períodos cortos de mucho esfuerzo físico seguido de tiempos de recuperación.

No todas las personas están en capacidad de practicar este tipo de entrenamiento debido a su nivel de exigencia, y se recomienda que antes de intentar una sesión se haga una revisión médica para evitar lesiones y posibles problemas cardíacos.



Estar en movimiento

Que el ejercicio ofrece beneficios para la salud no es un secreto, como lo confirman innumerables estudios, por lo que estar físicamente activo, así sea un par de días a la semana, puede brindar ventajas al organismo en un largo plazo.

Tenis y fútbol son de los deportes más comunes, pero la variedad de modalidades es muy amplia.

"Mi recomendación es que lo hagan con precaución, con evaluación previa de sus condiciones físicas y con conciencia de la demanda a la que someten el organismo", resaltó Azar.

En otras palabras, hay que evitar ser en la mente alguien diferente al que en realidad uno es en el cuerpo, sea en la cancha, en el campo, en la carretera o en la montaña.

"Sólo así se podrá disfrutar de algunos beneficios como despejar la mente, mejorar su sensación de bienestar y autoestima. De este modo también se obtendrán beneficios fisiológicos, aunque de menor cuantía", concluyó.
 

13/4/16

El ejercicio podría reducir el riesgo de cáncer de pulmón y de mama de una mujer, según unos estudios [13-4-16]


El ejercicio podría reducir el riesgo de cáncer de pulmón y de mama de una mujer, según unos estudios

Unos expertos dicen que los hallazgos tienen sentido, pero anotan que son preliminares

healthfinder.gov.-Dennis Thompson

La actividad física podría reducir el riesgo de cáncer de pulmón o de mama de una mujer, sugieren dos nuevos estudios.

Las mujeres parecen ser menos propensas a desarrollar, o a morir de, cáncer de pulmón si realizan actividad física, y los beneficios aumentan a medida que más activa se muestra una mujer, encontraron los investigadores de la Universidad de Stanford.

"Vimos que a medida que los niveles de actividad física aumentan, el riesgo de cáncer de pulmón disminuye", señaló la autora líder, Ange Wang, estudiante de medicina de la Stanford.

Incluso las fumadoras activas disfrutaban de cierto beneficio de protección contra el cáncer de pulmón, en comparación con las mujeres sedentarias que fumaban, apuntaron los investigadores.

Por otro lado, un estudio francés encontró que las mujeres podrían reducir su riesgo de contraer cáncer de mama hasta en un tercio al participar en ejercicio físico vigoroso. Pero ese beneficio no se extendió a las que habían tomado alguna vez terapia de reemplazo hormonal.

Ambos estudios fueron presentados el lunes en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, ASCO), en Chicago. Las investigaciones presentadas en reuniones médicas por lo general se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

El estudio de la Stanford utilizó datos de la Iniciativa de salud de las mujeres, un proyecto a largo plazo con fondos federales que dio seguimiento a la salud de casi 162,000 mujeres de 50 a 79 años de edad en 40 hospitales de EE. UU.

De esas mujeres, los investigadores se enfocaron en unas 132,000 mujeres postmenopáusicas para ver si sus niveles de ejercicio tenían algún efecto sobre su riesgo de cáncer de pulmón o de muerte. Durante casi 12 años de seguimiento, poco más de 2,200 mujeres contrajeron cáncer de pulmón, y 1,400 mujeres murieron de la enfermedad.

Pero las mujeres que pasaban más minutos por semana siendo activas eran menos propensas a contraer cáncer de pulmón o a morir a causa del mismo, según los hallazgos.

El estudio solo observó la cantidad de minutos que se pasaban en movimiento, no la intensidad del movimiento, apuntó Wang. Un minuto que pasaran caminando o cortando el césped se consideró igual que un minuto corriendo o levantando pesas.

"Parece indicar que tampoco hay que extenuarse", dijo. "No tiene que ser agotador. Simplemente hay que invertir tiempo".

Además, Wang y sus colaboradores encontraron que la actividad física parece ayudar incluso a las fumadoras. Las ex fumadoras empedernidas y las que fumaban en la actualidad contrajeron cáncer de pulmón y murieron de la enfermedad con menos frecuencia si eran activas, en comparación con las mujeres sedentarias que fumaban.

Los beneficios de la actividad física fueron más prominentes entre las mujeres que no eran obesas, con un IMC (índice de masa corporal, una proporción entre el peso y la estatura) de menos de 30, según los hallazgos. Se considera obesa a una persona cuando tiene un IMC de 30 o más.

Pero "sería erróneo concluir que las mujeres con un IMC más alto no se beneficiarán de la actividad física", añadió Wang.

Hay que tomar en cuenta que el estudio solo reveló una asociación entre el ejercicio y el riesgo de cáncer de pulmón. No probó causalidad.

El estudio francés encontró que la actividad física parecía reducir el riesgo de cáncer de mama.

En ese estudio, los investigadores revisaron 38 estudios anteriores, publicados entre 1987 y 2014, en los que participaron 4.18 millones de mujeres y en los que hubo más de 116,000 casos de cáncer de mama.

Las mujeres con los niveles más altos de actividad física experimentaron una reducción del 11 al 20 por ciento en los cánceres de mama, frente a las mujeres con los niveles más bajos de actividad, reportaron los investigadores.

En general, una mujer sedentaria que comenzara a realizar entre cuatro y siete horas a la semana de actividad física mayormente vigorosa parecía reducir su riesgo de cáncer de mama en un 31 por ciento, según la autora líder, Cecile Pizot, bioestadista del Instituto Internacional de Investigación en Prevención de Lyon, Francia.

"Esa reducción ocurría independientemente del tipo de actividad física, el lugar de residencia, la obesidad y el estatus con respecto a la menopausia", señaló Pizot. "Además, el riesgo de cáncer de mama parece bajar con una actividad física creciente, y no observamos ningún límite".

Pero ese beneficio solo aplicó a las mujeres que nunca habían usado la terapia de reemplazo hormonal. Tomar hormonas de reemplazo pareció anular cualquier beneficio protector conferido por el ejercicio.

Pero, una vez más, como en el estudio sobre el cáncer de pulmón, este estudio solo descubrió un vínculo entre el ejercicio y el riesgo de cáncer de mama, no causalidad.

La Dra. Jyoti Patel, vocera de la ASCO, dijo que tiene sentido que el ejercicio podría reducir el riesgo de cáncer de mama, ya que el ejercicio puede bajar el número de células de grasa que producen la hormona estrógeno, que puede fomentar el cáncer de mama.

Razonando en la misma línea, también tiene sentido que la terapia de reemplazo hormonal negaría los beneficios del ejercicio, dado que las mujeres están reemplazando el estrógeno que se está reduciendo con la actividad física, comentó Patel, profesora asociada de hematología y oncología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, en Chicago.

"Por supuesto que no se ve en estas mujeres, porque están tomando hormonas pro crecimiento", dijo.

El Dr. Gregory Masters, oncólogo del Centro Oncológico Helen F. Graman de Newark, Delaware, dijo que saber por qué el ejercicio podría ayudar a prevenir el cáncer de pulmón es un poco difícil.

"Estoy seguro de que tiene que ver con muchos factores", comentó Masters. Por ejemplo, el ejercicio reduce la inflamación en el cuerpo, fortalece el sistema inmunitario y reduce el peso corporal, y se ha mostrado antes que todo eso limita el riesgo general de cáncer, señaló.

Wang dijo que la actividad física podría ayudar a los pulmones, en específico, al mejorar la función pulmonar y limitar la deposición de agentes cancerígenos inhalados en la profundidad de los pulmones.

"Todas esas cosas podrían tener un rol", dijo.